El otro día en una cena familiar en casa salió el manido tema del cambio climático a propósito de la concesión del Premio Nobel de la Paz a Al Gore por su trabajo por su trabajo ecologista.
Mi cuñado me manifestó, trabaja en Cataluña, que allí es una cuestión de primer orden y que incluso su empresa tenía una línea de productos respetuosa con el medio ambiente por exigencias del mercado y por imperativo de la Generalitat.
Me dijo que se lo tomaba muy en serio y que él reciclaba. Yo como toca pelotas que soy (me podría callar de vez en cuando) le dije que no reciclaba. Enseguida dijo mi mujeri que ella sí que reciclaba y que fíjate tú, que yo no lo hacía.
Yo decía que no reciclo de forma militante. Conozco el tema del reciclado. Hasta los niños lo conocen (http://www.educared.net/concurso/586/reciclaje.htm ). Lo que nadie me ha sabido explicar es el motivo por el cual empresas que se benefician del reciclaje son privadas y no públicas. Es decir, si sigo el curso de mi lata de cerveza hasta su camino de reciclado veo que alguien gana pasta con mi basura. Sólo digo que esa pasta debería de ser pública.
En mi ciudad los chatarreros ponen y quitan alcaldes. ¿O no?
Leo que Carlos Fernández-Jauregui, Director de la Oficina de la ONU de la Década del Agua dice en una entrevista de hoy que “ Cuando deje de morir un niño cada tres segundos por falta de higiene, el desarrollo sostenible será la prioridad”
Bueno yo quería decir más o menos eso pero este tipo lo ha dicho mejor ¿no?
Reciclate, reciclate
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